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9 de junio de 2022

Reconstruir mejor: hacia un instrumento internacional responsivo al género para la prevención, preparación y respuesta ante pandemias

 

 

Como coalición de organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas y de investigación comprometidas con la igualdad de género y los derechos de las mujeres, hacemos un llamado a los Estados Miembros para que se comprometan con la igualdad de género y los derechos humanos, en el nuevo instrumento internacional para mantener un enfoque firme en la prevención, preparación y respuesta equitativas que no deje a nadie atrás.

 

Las implicaciones de género de la pandemia de COVID-19 se han reflejado en múltiples publicaciones[i], incluidas algunas realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre género y COVID-19, como: el documento de apoyo[ii]  y el informe sobre COVID-19 y la violencia contra la mujer[iii] . Al comienzo de la pandemia llamamos la atención sobre las implicaciones dañinas de las respuestas ciegas al género en brotes anteriores, como el VIH, el zika y el ébola y, enfatizamos la necesidad de una investigación responsiva al género para la equidad en salud y los derechos humanos en el contexto de la pandemia de COVID-19.[iv] En un diálogo de la sociedad civil con el Director General de la OMS, miembros de la sociedad civil compartieron sus expectativas sobre lo que esperaban de la OMS para lograr una respuesta a COVID-19 que fuera transformadora de género.[v]

 

En el proceso de elaboración y negociación de un instrumento internacional sobre prevención, preparación y respuesta ante una pandemia, es hora de reflexionar sobre las lecciones aprendidas y llamar la atención sobre los compromisos y obligaciones de los Estados Miembros relacionados con la igualdad de género en diversos instrumentos y regulaciones internacionales, solicitando que estos sean reafirmados, reconocidos y enfatizar su importancia en el nuevo instrumento.

 

Más específicamente, deseamos invitar al recién constituido Órgano de Negociación Intergubernamental (INB por sus siglas en inglés) y a los Estados Miembros a, además de reiterar los compromisos realizados anteriormente, incorporar los siguientes elementos sustantivos en el instrumento:

La evidencia responsiva al género debe guiar la preparación, el control y la respuesta ante una pandemia

• La recopilación y el reporte de datos desglosados por sexo y edad, y por otros determinantes sociales, económicos y estructurales de la salud, debe garantizarse desde el principio para rastrear los patrones de transmisión, mortalidad, morbilidad, acceso a pruebas, tratamiento, hospitalización, vacunación, y medidas de protección, entre otras, para capturar quién está en riesgo y quién se queda atrás. 

 

• La investigación (cuantitativa y cualitativa) debe incluir a los grupos de población en riesgo (de manera segura y respetuosa), incluidas las mujeres embarazadas, niños y niñas y, debe diseñarse y realizarse de manera que permita un análisis de género interseccional significativo para garantizar la misma seguridad, eficacia y efectividad de herramientas diagnósticas e intervenciones terapéuticas y preventivas. Como tal, toda la investigación debe informarse de acuerdo con las pautas de Equidad de Género y Sexo en la investigación (SAGER)[vi] y las publicaciones deben estar disponibles gratuitamente.

• El impacto de la futura planificación de la respuesta a pandemias en los derechos sociales, económicos, culturales, civiles y políticos debe analizarse a través de una lente de género interseccional para comprender y responder de manera efectiva a las múltiples dimensiones de la desigualdad[vii].

Las estrategias, políticas y planes de respuesta deben ser inclusivos, equitativos, tener en cuenta las dimensiones de género y alinearse con los estándares de derechos humanos

• Los Estados Miembros deben garantizar que las políticas e intervenciones, incluidos los planes de recuperación, se basen en evidencia que den cuenta de la importancia del sexo y el género y su intersección con otras dimensiones de la desigualdad. Las repercusiones sociales, económicas y de derechos humanos en el género, así como otros impactos en la salud, deben tenerse en cuenta al desarrollar estrategias de mitigación.

• Los Estados deben reconocer que el derecho a estándares adecuados de salud física y mental debe abordar las barreras y promover el acceso a la salud, lo que incluye comprender y responder adecuadamente a las dimensiones interseccionales de género que marginan y discriminan aún más a ciertos grupos, incluidos, entre otros, personas de diversas orientación sexual e identidad de género, adolescentes, trabajadoras sexuales, personas que usan drogas, personas que viven con VIH, migrantes y refugiados, personas con discapacidad, personas en prisión y personas mayores, en particular mujeres mayores. 

• Las respuestas a la crisis basadas en los derechos humanos deben ser transformadoras de género, inclusivas, equitativas y universales para garantizar que nadie se quede atrás. Tales respuestas también deben garantizar que la atención en salud esté disponible, sea accesible, aceptable y de buena calidad.

Más específicamente, en el nuevo instrumento, debe haber una referencia explícita a:

 

  • medidas para prevenir la interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva y para garantizar su acceso;

  • inversión adecuada por parte de cada Estado para prevenir y responder a la violencia de género de manera oportuna durante emergencias y crisis;

  • la necesidad de un mecanismo de rendición de cuentas para garantizar la tolerancia cero a la explotación sexual y el abuso de poder;

  • consideración apropiada del impacto de género en la fuerza laboral de salud y los sistemas de salud.

La participación significativa es clave para un enfoque responsivo al género y basado en los derechos humanos para cualquier pandemia

• La participación significativa de diversos grupos de organizaciones de mujeres, grupos LGBTQI+ y organizaciones de hombres que se centran en los enfoques feministas y la igualdad de género de todo el mundo, a través de un proceso transparente e inclusivo, es imperativa para una preparación, control y respuesta ante una pandemia eficaz, aceptable y exitosa[viii]. Esto incluye garantizar el equilibrio de género en los órganos de gobierno, grupos de trabajo de expertos u otros órganos de toma de decisiones.

• Los derechos humanos, incluida la igualdad de género, deben guiar cualquier respuesta de salud pública, asegurando que cualquier medida de emergencia - incluidos los estados de emergencia - sean legales, proporcionados, necesarios y no discriminatorios, tengan un enfoque y duración específicos, consideren las implicaciones de género de cualquier medida y adopten el enfoque menos invasivo posible para proteger la salud pública, los derechos humanos y el principio de legalidad (Estado de Derecho). Las implicaciones de género deben ser consideradas antes de la imposición de cualquier limitación de derechos en salud pública o medidas de emergencia.

• En 2021, un grupo de personas expertas de la comunidad, la sociedad civil y la academia desarrollaron Diez Principios de Derechos Humanos para un Tratado de Pandemia[ix]. Estos Principios son un punto de partida útil para la abogacía a fin de garantizar la conformidad del Instrumento propuesto con las leyes y estándares internacionales de derechos humanos